Para comenzar, y como una forma de activar nuestra creatividad, ingenio y pensamiento crítico (habilidades clave en las metodologías que exploraremos), les propongo una actividad muy divertida y con un toque de sostenibilidad.
La consigna es la siguiente:
Imaginemos que tenemos una taparrosca (sí, ¡una simple taparrosca de cualquier botella o envase!). Su misión es proponer, de la manera más creativa e ingeniosa posible, al menos tres objetos o usos innovadores en los que podríamos transformar esa taparrosca.
Piensen más allá de lo obvio. Consideren las propiedades del material, la forma, el tamaño. ¿Podría ser parte de algo más grande? ¿Podría cumplir una función inesperada? ¿Cómo podría ser útil en el contexto de la educación o en nuestras comunidades?
Para participar en el foro, responde a las siguientes preguntas:
- ¿Qué tres cosas crearías o en qué tres cosas transformarías una taparrosca? Descríbelas brevemente.
- ¿Cómo se relaciona esta actividad con el pensamiento STEM? (Piensen en la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas que se ponen en juego al transformar un objeto).
- ¿Qué habilidades crees que se desarrollan al realizar un ejercicio como este con las y los estudiantes?
¡No hay respuestas incorrectas! La clave es la originalidad y la capacidad de ver el potencial en lo que a primera vista parece insignificante. Anímense a leer las propuestas de sus colegas y a dejar un comentario si alguna idea les sorprende o inspira.
