La educación STEM requiere metodologías que promuevan la participación activa, la construcción de conocimientos y el desarrollo de habilidades complejas como la creatividad, la comunicación, el pensamiento crítico y la colaboración. Las metodologías activas son recursos pedagógicos efectivos porque implican a los estudiantes en procesos dinámicos y significativos de aprendizaje, generando mayor motivación y mejores resultados académicos (Bernal et al., 2024).
A continuación, se describen cinco metodologías activas clave que pueden potenciar la enseñanza STEM en el aula:

